Aquí me tengo; pensando de nuevo. Cuando pienso así, estoy pensando que pienso. Y esto me lleva a la deducción de que si alguien piensa que piensa cuando está pensando, esto significa que nunca pensamos en 'nada'. Nada es algo, y no existe una nada como la que creemos conocer; pues 'nada' es capaz de englobar a 'todo', y 'todo' puede significar 'nada'.
¿Que cómo sabemos entonces que existimos ahora, o que lo hicimos en un pasado? Eso es imposible de averiguar. De hecho, sería mejor no darlo por hecho en ningún momento. Así pues, la cuestión a plantear no empieza por '¿Cómo sabemos que (...)?', sino por '¿Cómo sabemos si (...)?'
En ocasiones me pregunto si soy yo el único ser humano que se cuestiona si por pensar así ya hemos cambiado algo con respecto a nuestra muerte. O si ya estamos muertos y lo imaginamos, o si sabemos que cuando muramos seremos conscientes de nuestra impotencia y agonizaremos de alguna forma que aún no conocemos.
Me pregunto también si todo lo que veo, incluyéndome a mí misma, son meras ilusiones o algo real. Y si la realidad es una ilusión o un término específico para designar que algo existe en este instante. Y otra duda que me surge es si estoy sola y veo lo que quiero; si estamos todos aquí pero cada uno ve lo que quiere, o si estamos todos aquí y vemos lo que existe, y no algo distinto o único que no ve nadie más que uno mismo.
Y volviendo al tema de la muerte, he de añadir que a veces pienso que es posible que estemos muertos pero aún así nos vemos continuando nuestra vida como si estuviésemos vivos y tuviéramos que acabar de vivir hasta llegar a morir habiendo vivido como supuestamente queríamos (o debíamos). Por ejemplo, cuando pierdes a un ser querido, puede que éste, desde el "más allá" (?) esté renaciendo y reviviendo una y otra vez la vida que tuvo, u otra vida con identidad y personalidad ajenas. Así hasta morir las veces que haga falta con el fin de obtener todo lo necesario para descansar en paz.
Todo esto me indigna, pues sea todo como sea, no sé si realmente estoy perdiendo el tiempo cuando veo que no lo exprimo al máximo o que no doy todo de mí, o si estoy aprovechando y esperando otra vida para hacerlo mejor. Por esto no sé si arrepentirme de emplear solo parte de mis fuerzas en lo que hago día a día, o si frustrarme y cambiar eso de mí. Y ahí llega la frustración. No será posible saberlo ni ahora ni nunca; pues si morimos y ya está, no recordaremos ni seremos nada (dado que no existiremos); o si morimos y revivimos, no nos acordaremos tampoco, porque estaremos en la misma situación que en este momento exacto de duda; y si no existimos, puede que nos pase como en los sueños: si alguna vez despertamos o empezamos a existir, sea de la forma que sea, lo habremos olvidado todo. Y de esta manera, todo lo que hicimos, todo lo que dijimos, todo lo que soñamos y todo lo que pensamos se habrán transformado en todo, o tal vez también en nada.


