Tenía un agujero negro dentro,
A la altura de la clavícula derecha.
La iba consumiendo poco a poco.
Creía que todo el mundo estaba loco.
Eso le dolía cual ardiente mecha.
Pero nada hacía al ver el mundo negro.
Iba a todas partes con un velo,
De arriba a abajo cubierta.
Pero aún así seguía llevando gorro
Para no dejar ver sus ojos.
Todo lo que le pasaba a ella
Era tan solo el miedo.
Ese miedo que invade su cuerpo
La hacía ser más lenta,
Y quería ser grande poco a poco.
La iba destruyendo poco a poco.
Primero recibió señas;
Luego se desató el infierno.
Dedos de lumbre recorrían su cuerpo,
Corona de espinas sobre su cabeza,
Y sonrisa en boca para ocultar enojo.
Una vez entró en remojo
Halló la salida buena,
Mas sola no podía tomárselo en serio.
En la vida más siempre es menos.
Ella quería dejar huella,
Y su sueño era más que su todo.
Se sentía tan pequeña como un gnomo.
No podía crear fuego sin leña,
Y al no tocar madera no pudo encenderlo.
Irónicamente temía al universo
Y dentro tenía una estrella
Que la iba matando poco a poco.
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