sábado, 13 de julio de 2013

MAL-ORO, doble sentido

Por las orillas del Sol
íbase bañando
entre oro y gemas preciosas,
mientras él iba andando.

Y el Sol reluce y reluce,
y el día se hacía largo.
Y ella salía de la arena
hecha de ardiente barro.

El mar era rojo, amarillo y verde,
y la tierra abrasaba.
Pero la chica corría alegre
mientras él se quemaba.

La alegría de la huerta pisaba las brasas,
mientras el Sol, aislado, se sentía aliviado.

Sus pasos eran masajes integrales,
y al darlos, al Sol dorado se le fueron los males.

El mal provoca la aparición del oro y viceversa;
Por el contrario, sin oro, desaparecen las maldiciones.

Por Carlota Diez (Rockcroft).
18-Feb, 2013.

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